jueves, julio 06, 2017

Noticias tristes pero seguimos adelante.

Perdí a mis abuelos en 1992 y 1993. Era muy pequeña pero lo suficientemente grande para entender lo que sucedía y recordarlos bien, al grado de extrañarlos y de quedarme con muchas ganas de poder compartir cosas con ellos ya en mi vida de adulto (o chavo-ruco).

Mi abuela materna se me fue hace 3 años. Fue en cuestión de meses y aún cuando sabes que va a pasar y te vas haciendo la idea mientras el proceso se complica, en el momento, te quiebras.

Hoy mi abuela paterna está por hacer una semana internada en el hospital y me ha hecho reflexionar varias cosas, muchas voy a mencionarlas más abajo. Tomo este blog ya, como casi parte de mi historia.

El hospital.
Cuando me enteré que mi abuela iba a estar en el Hospital General de Comitán, me preocupé. Porque sabía que el servicio de salud en México y especialmente en Chiapas estaba pésimo. Recordaba todas las publicaciones y las fotos que veía en Facebook de un hospital sobre poblado con gente enferma en el piso, moribundos, sin nada de medicamentos y con imágenes de toda la gente que está afuera aguantando hambre y lluvia para estar cerca de sus familiares internados. Hoy les voy a contar lo que he podido ver.

Entré por primera vez a Urgencias y como iba sólo con la idea de mi abuela, verla y hablarle, no puse atención a su alrededor pero cuando la pasaron a terapia intensiva y tenía que esperar por ratos dentro del hospital con mi respectivo permiso, pude hacer un escaneo de la situación del hospital. No vi un hospital sucio ni cayéndose, excepto unas goteras y cartones en el piso para evitar que estuviera mojado (que en este tiempo de lluvias ya ni me sorprende), vi camas disponibles aunque sólo por momentos o por días, mucho personal atendiendo y lo que sí es verdad, es que NO hay suficientes medicamentos, por lo que uno como familiar tiene que hacer ese gasto fuera del hospital. 

Es muy difícil, como familiar, poder estar con la persona que está ahí dentro y mucho más cuando está en Urgencias o Terapia Intensiva. Es una angustia tremenda. Te quedas afuera y no puedes hacer nada más que compartir entre todos unos minutos de las horas permitidas de visita al día.

La gente
Qué historias hay en el hospital, de verdad. Yo creo que, sabiendo que soy una persona que llora con cualquier película y de corazón tan sensible, mi decisión de no trabajar en un hospital, fue la mejor para mí pero sigo pensando, también, que estudiar la maestría en nutrición clínica fue muy bueno, lo aplico mucho en el consultorio y ayuda a complementar mi perfil que ya no es exclusivamente deportivo. Ya me perdí un poco del tema principal, pero tenía que hacerme un comercial. Mi abuelita ha tenido vecinos de cama con tétanos, mordidos por nauyaca, en coma y así. Pasar tiempo con los familiares de otro paciente te hace valorar mucho las cosas que tienes y las que no tienes y una de las que hay que estar agradecidos por siempre es por nuestra propia familia (y amigos). Uno ve realmente en esos momentos quienes son los que sí van a estar contigo. Platiqué con doña Rosario, una señora diabética, hipertensa, con una lastimada en el pie y con su esposo en terapia intensiva. Ha estado sola desde que llegó y gastando en medicamentos para tener una esperanza. Todo es muy triste ahí dentro.

Alumnos y personal
Siempre he estado muy orgullosa de dedicarme a lo mismo que mis abuelas y mi papá. El ser docente me ha traído muchísimas satisfacciones en especial conocer gente. Me sorprendido a lo largo de los años cómo los ex alumnos de mi papá, a donde quiera que va, lo saludan, se expresan muy bien de él y hasta le invitan cosas o le hacen descuento en sus negocios o en su trabajo profesional. No por el hecho de pagar menos, sino de ver el agradecimiento que le tienen. Con mi abuela no hay excepción y creo que me ha sorprendido más el amor que la gente le tiene y que ahora, en este momento, lo sentimos más. En mi caso, me he topado con enfermeros y enfermeras que fueron mis alumnos que me hacen sentir tranquila en el trato hacia mi abuela Toni. Debo expresar que todos ahí dentro la han tratado muy bien y han sido amables con nosotros y estoy muy agradecida. También, aprovecho agradecer a mis amigos que sabiendo qué tan delicada está, han estado pendientes y preguntando por ella, esos son detalles que jamás se olvidan.

Los abuelos deberían ser eternos.
Una semana después de ingresar a mi abuela, les puedo contar que está estable y no ha empeorado (sin dejar de mencionar que sigue muy delicada). Me sorprendo de la fortaleza que tiene.... a sus 93 años está recuperándose de un infarto severo y de los efectos que este trajo. Me he sentido muy afortunada de haber tenido dos abuelas tan fuertes, tan sabias y tan simpáticas; tan nobles y con tantas ganas de seguir viviendo y le agradezco tanto a la vida todo el tiempo que me permitió y todavía me permite al estar con ellas. Le debo tanto a mi abuela, para empezar ella me enseñó inglés. Me ha quedado claro en estos días que uno no sabe cuando se va a ir de este mundo, es verdad que tienes que aprovechar cada momento de tu vida pero también aprendí que tienes que aprovechar cada momento de la vida de las personas que quieres, de lo importante que es la familia y que el amor siempre va a estar por delante del orgullo.


lunes, abril 06, 2015

Qué risa, la verdad.

Siempre que me pongo a leer todo lo que he escrito a lo largo de la existencia de este blog, quedo tentada a borrar todas las entradas (o los que considero) garrafales, pero luego me rio mucho y lo dejo igual. Dejaré todo intacto para que cada vez que entre aquí, mi Letty del futuro se divierta tanto como yo recordando todo lo vivido.

A mi otro yo del futuro -o mis otros yo- te quiero decir que haré lo posible de no avergonzarte tanto. Te quiero.

domingo, noviembre 11, 2012

Breve historia en el Café

Llegué a un Café nuevo. Como adorno en la mesa, había un tulipán rojo de plástico, un adorno tan hermoso y muchas veces tan fraudulento como el amor. Llegue sola, como medio he estado los últimos meses. El mesero, muy amablemente me preguntó si esperaba a alguien y le contesté que sí, que en efecto espero a alguien, pero que no era necesario que dejara otro plato y juego de cubiertos porque no sabía cuánto tiempo le iba a tomar decidirse por mi.







miércoles, septiembre 19, 2012

Tú y yo

Tú tan pan de Dios y yo tan dulce del Diablo.

Nunca me enseñaron cómo escribir.

¿Literatura? ¿Licenciatura en Lengua? No... nada parecido. Sólo cuido dónde poner acentos, puntos y sentimientos a lo que escribo. Dejé el cigarro para fumar mi corazón. Mi propio corazón por otro corazón.

Soy de las que dice poco y escribe mucho. Esa necesidad de sacar todo lo que está dentro de mí o de inventarme un sentimiento que no tengo y añoro, pero me aflige cuando ni yo reconozco lo que estoy filtrando y me mortifica no poder traducir lo que haces o dices. A veces quisiera que un trino me quedara grande, que todo esto se liberara o lo pudiera evadir con dos puntos y un paréntesis. Muy escueto para mi realidad.

Las historias de amor las escribimos en nuestra cabeza, cuando viajamos dopados, por tierra o tratando de planear nuestra vida y realmente maquillamos un drama, comedia o acción, según sea el caso. Recuerdo cómo empieza uno de mis libros favoritos que bien le daría un nombre tentativo a mi momento: "El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.". Lo he leído tantas veces...

Qué fácil es acriminar o excusar al tiempo de lo que pueda pasar. Me encantaría tener la decisión y la fuerza de replantear mi vida cada vez que algo nuevo aparezca sin dejar cosas importantes fuera de la misma. Planearse una vida a veces suena tan ingrato como no compartir un litro de helado de chocolate desde que lo quieres ir a comprar hasta la última gota.

miércoles, septiembre 12, 2012

Describe la palabra AMOR

El amor huele a chocolate suizo, sabe a un Fernet con Coca-Cola preparado por un cordobés, se escucha como Bossa-nova tocada en vivo en Río de Janeiro, se siente como un beso tierno y cálido, se ve exactamente como tú y se hace contigo.

Textos bipolares de amor. Toma 3

Ya te rompieron el corazón aproximadamente 20 veces, dejaste de creer en el amor o ya sabes que tú decides cuándo enamorarte y cuándo quitarte el cassette y te sientes muy chingón porque controlas tus sentimientos pero, sabes que ya valió madre cuando llega un día y una persona que con una sonrisa te deleita el corazón.