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Noticias tristes pero seguimos adelante.

Perdí a mis abuelos en 1992 y 1993. Era muy pequeña pero lo suficientemente grande para entender lo que sucedía y recordarlos bien, al grado de extrañarlos y de quedarme con muchas ganas de poder compartir cosas con ellos ya en mi vida de adulto (o chavo-ruco). Mi abuela materna se me fue hace 3 años. Fue en cuestión de meses y aún cuando sabes qué va a pasar y te vas haciendo la idea mientras el proceso se complica, en el momento, te quiebras. Hoy mi abuela paterna está por hacer una semana internada en el hospital y me ha hecho reflexionar varias cosas, muchas voy a mencionarlas más abajo. Tomo este blog como parte de mi historia. El hospital. Cuando me enteré que mi abuela iba a estar en el Hospital General de Comitán, me preocupé. Porque sabía que el servicio de salud en México y especialmente en Chiapas estaba pésimo. Recordaba todas las publicaciones y las fotos que veía en Facebook de un hospital sobre poblado con gente enferma en el piso, moribundos, sin nada de ...

Qué risa, la verdad.

Siempre que me pongo a leer todo lo que he escrito a lo largo de la existencia de este blog, quedo tentada a borrar todas las entradas (o los que considero) garrafales, pero luego me rio mucho y lo dejo igual. Dejaré todo intacto para que cada vez que entre aquí, mi Letty del futuro se divierta tanto como yo recordando todo lo vivido. A mi otro yo del futuro -o mis otros yo- te quiero decir que haré lo posible de no avergonzarte tanto. Te quiero.

Breve historia en el Café

Llegué a un Café nuevo. Como adorno en la mesa, había un tulipán rojo de plástico, un adorno tan hermoso y muchas veces tan fraudulento como el amor. Llegue sola, como medio he estado los últimos meses. El mesero, muy amablemente me preguntó si esperaba a alguien y le contesté que sí, que en efecto espero a alguien, pero que no era necesario que dejara otro plato y juego de cubiertos porque no sabía cuánto tiempo le iba a tomar decidirse por mi.

Nunca me enseñaron cómo escribir.

¿Literatura? ¿Licenciatura en Lengua? No... nada parecido. Sólo cuido dónde poner acentos, puntos y sentimientos a lo que escribo. Dejé el cigarro para fumar mi corazón. Mi propio corazón por otro corazón. Soy de las que dice poco y escribe mucho. Esa necesidad de sacar todo lo que está dentro de mí o de inventarme un sentimiento que no tengo y añoro, pero me aflige cuando ni yo reconozco lo que estoy filtrando y me mortifica no poder traducir lo que haces o dices. A veces quisiera que un trino me quedara grande, que todo esto se liberara o lo pudiera evadir con dos puntos y un paréntesis. Muy escueto para mi realidad. Las historias de amor las escribimos en nuestra cabeza, cuando viajamos dopados, por tierra o tratando de planear nuestra vida y realmente maquillamos un drama, comedia o acción, según sea el caso. Recuerdo cómo empieza uno de mis libros favoritos que bien le daría un nombre tentativo a mi momento: "El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a...

Describe la palabra AMOR

El amor huele a chocolate suizo, sabe a un Fernet con Coca-Cola preparado por un cordobés, se escucha como Bossa-nova tocada en vivo en Río de Janeiro, se siente como un beso tierno y cálido, se ve exactamente como tú y se hace contigo.

Textos bipolares de amor. Toma 3

Ya te rompieron el corazón aproximadamente 20 veces, dejaste de creer en el amor o ya sabes que tú decides cuándo enamorarte y cuándo quitarte el cassette y te sientes muy chingón porque controlas tus sentimientos pero, sabes que ya valió madre cuando llega un día y una persona que con una sonrisa te deleita el corazón.

Textos bipolares sobre amor. Toma 2

La decisiones en el amor son las más difíciles, eso de conectar cabeza con cerebro puede ser logrado a través de un séptimo sentido que sólo con mucha concentración puedes llegar a lograr. Sí, cual caballero del zodiaco y no, no eres uno de ellos. Quedas viendo el celular. Esa ventana de whatsapp donde dice "Conectado" y donde tú también apareces así, es como el momento incómodo que pasas cuando estás frente esa persona, la misma del celular, y ninguno de los dos sabe qué decir o cómo decirlo. Miedo a saber cosas. No sobre extraterrestres, ni fantasmas ni nada por el estilo. Bueno, quizás con uno que otro "fantasma" hemos tenido que lidiar. Pero no me refiero a eso, no por el momento. Miedo a que las ilusiones vayan del cielo al infierno en cuestión de segundos y lo peor del caso es que depende de su decisión. Sí, la decisión de la misma persona del celular. A muchos nos gusta vivir en la incertidumbre, sin duda vivir a oscuras a veces nos da más tra...